Ergo...

Ya tengo algo de tiempo sin actualizar este e-lugar y héanme Ustedes aquí, haciéndolo de nuevo.

¿Nunca han tenido una de esas experiencias que quisieran olvidar prontamente?
De esas que con sólo pensar en una pequeña parte de ese todo de quimera, una repulsión instantánea les recorre desde las entrañas hasta el ápice de la lengua.

The Perry Bible Fellowship




etcétera
Doce, veintirés, veintinueve, cero-dos, cero-cuatro, cero-dos,
Un sudor frío recorría mi espalda, esa sensación de impotencia que surge en momentos que uno no se espera.
Cero-cuatro, cero-seis, cero-cuatro, cero-seis,
Era increíble que un universo tan pequeño pudiera encerrarse en lapsos microsecundáneos, en espasmos irreversibles.
Diez, doce, veintitrés, veintinueve,
Podría ser condescendiente y quedarme callado, pero muy dentro mí, supongo que del mismo lugar recóndito, intestino del que proviene esa sensación gélida que baja por la espalda, sé que la bomba estallará.
Cero-dos, cero-cuatro, cero-seis, diez..
-¡Ya decídete!- Le grito fuertemente.
Y él me voltea a ver, entreabre los labios mas no consigue ni musitar. Cambia de posición sus piernas entrelazadas, como tijera. Sus ojos se cierran levemente, como enfocándome con más precisión. Su pulgar, el de la mano derecha, comienza a hacer pequeños círculos en el sentido de las agujas del reloj, como compensando el tiempo que se detuvo después de mi grito. Entonces su dedo se detiene con precisión, un centímetro debajo de donde inició. Su mirada vuelve a la misma dirección.
Diez, cero-seis, cero-cuatro, cero dos...
Medio simplón,
pero anoche en esos calores veraniegos,
me vino a la mente.
Lo sé, muy común.

