*Antes de iniciar a leer, es recomendable cargar el video para escucharlo mientras se lee.
Y viene la primera, bien helada.
Cantinero, sírvame otra.
Esta noche comienza temprano con una botella en la mano. Los recuerdos de ella y sus ojos simeros comienzan, también, a acechar desde la otra orilla de la barra.
Cantinero, la otra, que por la mañana no quiero ni levantarme a respirar. No quiero, tampoco, saber que cada uno de los días entregados a su nombre se diluyen en forma de imágenes vizcosas descendiendo lentamente por la pared de este pequeño y subtérfugo lugar.
En fin, sólo quiero perderme en la cadencia de mis amigos de copas, de desiluciones máximas: invasores, mis invasores de este rincón.
Cantinero, sírvame las que siguen que esta ronda es su adiós.